Cruzar la frontera

Antes de cruzar la frontera, en la espera,
pensando en el mundo al que nos vamos,
rezamos con la ilógica esperanza del quien va
a atravesar el estrecho, noche y viento;
y en la playa, al momento, tengo el presentimiento
de que esta tierra no es la tierra prometida,
sino tierra de tormento.
Y recuento las luces de los guardias en la costa-
brillante, angosta- que buscan a las sombras,
Que se mojan y remojan en la arena
su esperanza y su condena.
Me arrastro, llego al bosque y ¿sabes qué?
Encuentro en mi camino buena gente,
que hace de puente entre el mundo del que vengo
y este mundo al que he llegado de repente-
tan diferente del que soñamos a lo largo del trayecto,
a lomos de camiones, en sus panzas polvorientas;
tan largo que al cabo perdimos la cuenta
de los días y las noches que llevábamos cruzando el desierto
y el mar adentro.
Ya estoy aquí y es tierra lo que piso,
y para sobrevivir tengo que pedir permiso.
Así me ves: buscándome el sustento;
llevo el rumbo de las hojas cuando sopla el viento.
Sé que para mí aquí sólo hay trabajo a destajo,
el que nadie quiere, el salario más bajo. ¡Ajo!
Y en la plaza del pueblo un tipo tosco y sagaz,
el capataz, señala con su dedo: tú sí, tú no…
¿Con qué ciencia aplica su sentencia, su “yo puedo”?
Y así, de nuevo en los camiones, como rebaños,
igual que los esclavos hace años, llegamos a los campos,
a las grandes extensiones a vivir, a malvivir en barracones;
y a trabajar la tierra del teniente, terrateniente,
que sonríe complaciente, sabedor de lo barato que le sale el sudor
que empapa nuestra frente. Melones, sandías,
peras limoneras, uvas, olivas, fresa y cerezas.
Día tras día, jornada tras jornada. ¡Que revienten los riñones!
Se acabó la temporada…expulsado…deportado.

Y antes de cruzar la frontera, en la espera,
callados, esposados, pensamos en el mundo que dejamos
con la ilógica esperanza del quien va
a intentarlo de nuevo y no morir en el intento
a pesar del estrecho, noche y viento,
y del conocimiento de que esta tierra
no era tierra prometida sino tierra de tormento

Crossing the frontier

Before we cross the frontier
we pray waiting, thinking about the world
what we’re going to.
We go in the illogical hope as someone
who has not a clue if he get to cross The Strait,
the night, the wind or he doesn’t
so on the beach, at once, I have a feeling that
it is not The Promised Land but the torment one.
So I count and count again the guard’s lights
on a bright, narrow coastline:
They’re looking for the shadows which get wet
and soak in sand their hope and their fate.
I drag myself and arrive in a forest and now
I find on my way a good people which build bridges
between the world that I come from and this one
that I’m just came to suddenly, so different
from that we dreamed about throughout
our journey on the back of the tracks,
inside its dusty paunches. The journey
was so long that at last we lost count of the time
that it took us to cross the desert and the open sea.
So I’m here and it is the ground I step on
but I must ask a survive permit.
That’s I’m earning for my living,
I’m going the course of the leaves when the wind blows.
I know there is only piecework for me,
a job that nobody likes, the lowest wages.
Put up with it!
In the town’s main square a rough shrewd man,
the foreman, points with his finger: you come,
you don’t, you come, you don’t… you don’t I say!
What he’s based on imposing his sentence,
his “I can”?
So in the tracks again as cattle, as the slaves before
we arrive at a stretch of land to live
and to live badly in barrack huts
working for the landowner and the deputy mayor
which smile indulgent because they know
the sweat that our brows are soaked in it costs so cheap.
They take on a manager to count the millions
that our poverty-stricken life yields to.
Melons, watermelons, pears, lemons,
grapes, olives, strawberries, cherries.
Day by day, from sunrise to sunset. Let the kidneys burst!
The season is over so we’re driven out, deported.

Before we cross the frontier
we keep quiet, handcuffed, thinking about
the world we leave in the illogical hope
as someone who will try it again and not die trying
despite The Strait, the night, the wind
and the acceptance it is not The Promise Land
but the torment one.

Cruzar la frontera

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Comentarios
Comentario de berta - 31/12/2010 a las 1:16

ola, soy berta y quiero que sepais que esta es mi cancion preferida o y que tengo muchas ganas de que andrei vuelva a barcelona para ver otro concierto vuestro antes de que desaparezca la reina de africa, en fin que no os agais tanto de rogar , un beso

Comentario de makita 6952 - 15/11/2011 a las 6:57

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